A Trump y Netanyahu no les va tan mal
Resulta realmente descorazonador constatar qué poco tiempo y cariño dedicamos a hablar de los muertos en la guerra de Irán y las horas incontables que dedicamos a valorar con emoción y temblor el impacto sobre los precios del petróleo. Las bajas que realmente cuentan en esta guerra son los pozos de petróleo y gas bombardeados. Tenemos una actualización al segundo del precio del barril de brent, pero la evolución de los caídos por Trump y por el dólar la llevamos con un estilo más casual.
Los iraníes muertos únicamente cuentan y son primera página si tienen rango en la Guardia Revolucionaria. Los libaneses asesinados importan aún menos que los gazatíes. La compasión se nos acaba cuando entramos con el coche en la gasolinera para repostar. Tenemos más esperanzas de parar esta guerra depositadas en la furia de los electores norteamericanos por el precio del gasoil cuando lleguen las elecciones en noviembre, que en la ONU, la UE, la OEA, la OPEP y todo el derecho internacional juntos.
