La virtud olvidada
Hay virtudes cuya desaparición produce escándalo. Cuando en una sociedad reinan la deshonestidad o la injusticia, denunciamos inmediatamente su presencia. Otras, en cambio, se marchan silenciosamente. Un día descubrimos que ya no forman parte de nuestros ideales, ni siquiera de nuestro lenguaje. Es lo que parece haber ocurrido con una vieja virtud política: la moderación.
Durante siglos, la moderación fue considerada indispensable para el buen gobierno. Desde Aristóteles hasta Montesquieu, y desde Madison hasta el constitucionalismo contemporáneo, distintas tradiciones comprendieron que una comunidad política libre necesita contener tanto los excesos del gobierno como de las pasiones. Comprendieron, además, que las sociedades podían ser destruidas no solamente por un enemigo externo, sino, también, por ciudadanos absolutamente convencidos de tener........
