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El coraje de enseñar

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06.03.2026

En medio del avance tecnológico que caracteriza nuestro tiempo, la inteligencia artificial (IA) no ha llegado a los centros educativos como una invitada discreta, sino como un fenómeno que incomoda y desafía el quehacer del docente. Ante la nueva realidad los profesores se preguntan: ¿seremos reemplazados?, ¿qué sentido tiene enseñar cuando una máquina responde en segundos lo que antes tomaba horas?

La literatura señala que la inteligencia artificial está modificando significativamente los procesos educativos y las funciones tradicionales del profesorado. Según un estudio de 2025 liderado por el investigador Youji Chen, de la Universidad de Cornell, la IA está redefiniendo el rol del docente, desplazándolo de un modelo de transmisión de contenidos hacia funciones de mediación pedagógica, creación de experiencias de aprendizaje y toma de decisiones basadas en datos educativos.

El coraje del docente no es negarse a la tecnología ni resistirse al cambio, sino atreverse a repensar su rol en el aula. La IA no sustituye la mirada humana, la empatía, el juicio ético, ni la capacidad de acompañar procesos formativos complejos. Por ello, el valor del docente está en hacer lo que la máquina no puede y no en competir con ella.

Ante estos nuevos retos, muchas escuelas y universidades en el mundo están cambiando sus formas de evaluación, retomando exámenes orales y otras maneras más humanas de verificar habilidades fundamentales, como el pensamiento crítico. Sin duda, hacer eso hoy también requiere coraje.

Este aprendizaje no es fácil ni inmediato, pero es profundamente transformador. El docente valiente no es quien lo sabe todo, sino quien reconoce que puede aprender junto a sus estudiantes, rompiendo la lógica tradicional de poder y construyendo conocimiento de manera colaborativa. Su coraje se manifiesta en la defensa de una educación ética. En un mundo donde la inteligencia artificial puede facilitar el plagio, la desinformación o la superficialidad del aprendizaje, el maestro tiene la responsabilidad de guiar el uso crítico y responsable de la tecnología. Enseñar a preguntar, a contrastar fuentes, a reflexionar y a crear con sentido se vuelve más urgente que nunca.

Hablar del coraje del docente es reconocer que la educación sigue siendo un acto profundamente humano. Frente a la IA, el maestro no desaparece: se redefine, se fortalece y se vuelve aún más necesario. En lugar de temerle al futuro, el docente que actúa con valentía lo construye, demostrando que la educación no se automatiza, se transforma.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.


© El Universal