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Un domingo sin sorpresas en Bolívar

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09.03.2026

Anoche, hasta la redacción de esta columna, el preconteo de votos para la Cámara en Bolívar no superaba el 40% de las mesas informadas. Aun así, el Partido Conservador ya concentraba casi la mitad de los votos reportados, una temprana señal del músculo de sus clanes que, una vez más, volvieron a imponerse.

Y es que no podía esperarse algo distinto en un departamento donde la disputa electoral volvió a tener como protagonistas, de un lado, a las estructuras conservadoras de los exsenadores Vicente Blel y William Montes, condenados por parapolítica, y del otro, al grupo del cacique liberal y presidente del Senado, Lidio García.

En ese contexto, no sorprende tampoco que la Policía capturara, durante las primeras horas de la jornada electoral, a cuatro personas por el delito de corrupción al sufragante en la ruta San Onofre - Cartagena, mientras se movilizaban en una camioneta con publicidad electoral y listas de votos para favorecer a la representante Juliana Aray (Partido Conservador, 102) y a Eyder Manuel Benavides Aguas, en su aspiración al Senado (Alianza Verde, 87).

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Según la Policía, a los capturados les hallaron listados con nombres de 356 mochileros, 1.129 votantes y una relación de entrega de $54 millones, además de 460 fichas publicitarias de voto al Senado y 260 a la Cámara.

Más que un hecho aislado, esos listados con votos amarrados y retribuciones económicas simbolizan viejas, pero eficaces dinámicas de la política colombiana. Aray, por ejemplo, es una de las cartas con las que el clan del exsenador Blel busca mantener su poder en Bolívar.

Eyder Manuel Benavides Aguas, por su parte, también tiene detrás una conocida estructura política. Su clan, originario de Magangué, tiene hoy una curul en la Asamblea de Bolívar -con Javid Benavides Aguas, avalado por el Partido Conservador- y arrastra trayectoria legislativa: entre 2010 y 2014, el propio Javid Benavides ocupó una silla en la Cámara como fórmula de Julio Alfonso López, hijo de la fallecida y condenada empresaria del chance Enilce López, alias ‘La Gata’.

Por supuesto, las capturas no explican por sí solas todo el resultado electoral de ayer, pero sí retratan una buena parte del ecosistema en el que esos votos se dieron. Porque en Bolívar, como en el resto de Colombia, las campañas no se ganan solo con ideas: se ganan de acuerdo a la capacidad de movilizar operadores y estructuras para capitalizar esa fuerza en las urnas.

Cambian los logos, los avales y hasta los rostros, pero el engranaje de fondo permanece: operadores, redes de intermediación y herencias políticas que convierten, casi siempre, la representación pública en un patrimonio familiar.

*Cofundadora de La Contratopedia Caribe.


© El Universal