Miedo
El miedo es, en principio, un mecanismo de supervivencia. Al manifestarse como temblor o sobresalto, activa el cuerpo y agudiza la atención para alertarnos frente al peligro. Gracias a este medimos consecuencias, anticipamos riesgos y tomamos distancia de aquello que puede hacernos daño. Pero el miedo no siempre aparece frente a una amenaza real e inmediata; a veces se convierte en una emoción que ordena -y limita- nuestra vida.
En ese punto se manifiesta como parálisis o como un manejo medido de la distancia disfrazado de prudencia, costumbre o silencio razonable. Nos decimos “no es el momento”, “no quiero hacer daño”, “las cosas están bien así”, cuando quizá lo que queremos decir es “no sé qué hacer con lo que siento”, “no quiero perder todo lo que........
