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Trump reinventa la zanahoria y el garrote

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25.07.2026

En una misma semana el presidente Donald Trump tuvo el gran gesto de llamar personalmente a la presidenta Sheinbaum para invitarla a la final del Mundial de Futbol en Nueva York, aun cuando ella ya estaba invitada por la FIFA, y unos días más mandar una amenaza con su representante comercial, Jamieson Greer, que si México no aumenta su nivel de cooperación en temas como el agua que, según él, se le adeudan, y también en materia de seguridad, el TMEC podría peligrar.

Luego, el pasado jueves, mientras la Presidenta recibía al mismo Greer en Palacio Nacional, en Estados Unidos se anunciaba la imposición de aranceles de 10 a 12.5% a sus 60 socios comerciales, incluido México, a productos producidos con trabajo forzado, desatando nerviosismo en la economía mexicana, al grado que Marcelo Ebrard se tuvo que salir de la reunión de Palacio para aclarar que nuestro país no se ve afectado por los nuevos aranceles, porque ya teníamos el 10% en todos los productos que no están incluidos en el TMEC, lo que calmó las aguas mexicanas.

Y el viernes Trump volvió a repetir la misma vieja estrategia del garrote y la zanahoria, al anunciar el garrotazo de que pensaba en imponerle un arancel del 10% a las lechugas mexicanas a raíz del brote de cliclosporiasis en su país, sabedor de que tan sólo en los últimos seis meses, de enero a junio de este año, México exportó 147 mil toneladas de lechugas a la Unión Americana, para unas horas después sacar la zanahoria cuando su gobierno anunció que abriría la frontera estadounidense al ganado mexicano, que llevaba más de un año cerrada a la ganadería nacional.

En el juego de presiones que tiene contra México y contra su Presidenta, el mandatario estadounidense retoma la vieja estrategia que siempre usaron los inquilinos de la Casa Blanca contra los gobernantes mexicanos, aunque, como todo en esta segunda “era Trump”, la zanahoria y el garrote vienen recargados y no se trata sólo del golpe y la sobada, sino que estos mensajes cruzados en la relación con el gobierno de la presidenta Sheinbaum, son parte del objetivo de desgaste y golpeteo contra el actual régimen gobernante en el país.

Porque mientras elogia y luego pega al gobierno de Sheinbaum, la administración trumpista no quita el dedo del renglón de sus reclamos de detención y extradición sobre Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y otros seis acusados por la justicia estadounidense por vínculos con el narcotráfico, como tampoco deja de investigar y solicitar a altos personajes del gobierno de López Obrador, muy cercanos al expresidente, por el negocio del huachicol fiscal que contrabandeó miles de millones de litros cúbicos de combustibles ilegales entre Estados Unidos y México.

Y en ese objetivo Trump no duda de mezclar todo tipo de asuntos políticos, de seguridad y comerciales en la relación con México y mantiene ocupada y en vilo a la mandataria mexicana que, en la medida que se siga negando a entregar a los militantes de su partido acusados de narcopolítica y huachicol, seguirá resintiendo los embates de Washington, con ocasionales reconocimientos y elogios del mismo presidente de Estados Unidos o de sus agencias y secretarios.

La pregunta es hasta cuándo seguirán esas presiones constantes y crecientes de la Casa Blanca contra el gobierno mexicano y qué sucederá si las exigencias trumpistas en materia........

© El Universal