La verdadera toma de posesión de Sheinbaum
Un año y cuatro meses después de que juró su cargo ante el Congreso, la presidenta Claudia Sheinbaum finalmente se decidió a ejercer el poder que le confirió la mayoría de los votantes. Con el abatimiento del capo Nemesio Oseguera Cervantes, ocurrido ayer domingo en un operativo coordinado por su gabinete de seguridad, ejecutado por unidades especiales del Ejército mexicano y apoyado con inteligencia y participación del gobierno de Estados Unidos, la doctora finalmente parece tomar sus propias decisiones.
Porque al ir en contra del capo más buscado y peligroso, el que controlaba hoy la mayor parte del tráfico de drogas, como el fentanilo, entre México y Estados Unidos, no sólo rompe definitivamente con las políticas de seguridad del expresidente Andrés Manuel López Obrador y derrumba la negligente y cómplice filosofía de los “Abrazos, no balazos” hacia los cárteles de la droga, sino que también exhibe las mentiras y la demagogia con la que se favoreció la impunidad y el empoderamiento del crimen organizado en la República.
Y es que el operativo de captura contra “El Mencho” con el Ejército mexicano como cabeza y con el apoyo de la inteligencia militar de Estados Unidos --que derivó en su captura en Tapalpa, Jalisco, y después en el deceso del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación mientras lo llevaban herido en un avión militar a la Ciudad de México-- Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, también desmienten y exhiben las supuestas “razones humanitarias” que esgrimió López Obrador para soltar a Ovidio Guzmán López, aquel 17 de octubre de 2019 durante el “Culiacanazo”, cuando el entonces presidente paró el operativo militar que ya tenía detenido al hijo del Chapo Guzmán y ordenó soltarlo con el argumento de que los narcos del Cártel de Sinaloa atacarían a la población civil si no lo hacía.
Ayer, la caída del Mencho sí desató caos, violencia y terror en buena parte del país, principalmente en Jalisco, su capital Guadalajara y su Zona Metropolitana y en otros municipios importantes del estado como el turístico Puerto Vallarta, que estaba bajo el dominio del cártel; la quema de autos y camiones, los bloqueos en vialidades y, por alguna extraña razón, la quema de tiendas Oxxo que sufrieron los ataques de los sicarios del CJNG, hicieron que la mayoría de la población jalisciense se resguardara en sus casas y no saliera por miedo y por recomendación de las autoridades.
También se vivieron escenas similares, con bloqueos, incendios y balaceras en al menos 17 estados de la República, desde Guadalajara hasta Tijuana por casi todo el Pacífico, Michoacán,........
