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“Mujer de poco trabajo y menos resultados”

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22.04.2026

El título de esta columna, además de una frase, es una descripción que le escuché hace poco más de un año a una política de Morena y actual integrante del gabinete presidencial cuando, en un desayuno, le preguntaron si creía que Luisa María Alcalde sería llamada a ocupar algún cargo en el equipo de la entonces presidenta electa, Claudia Sheinbaum. “No lo creo —dijo la enterada mujer del obradorismo—. Ni es muy cercana ni de confianza de la doctora, pero además Luisa no es de mucho trabajo ni da buenos resultados en los cargos”.

La descripción de aquel momento me vino a la mente ayer al confirmarse la salida de la actual dirigente de Morena, quien dejará su cargo en las próximas horas y será relevada, como ella misma lo dijo públicamente, por decisión de la Presidenta. Porque, según Alcalde, quien subió un video la semana pasada enojada y en tono molesto ante los rumores y versiones insistentes de su salida, Sheinbaum era “la única” que podía removerla de la presidencia de ese partido si la invitaba a irse a otro cargo público, adjudicándole en los hechos y con total imprudencia, el papel de “jefa política” del partido gobernante a la Presidenta.

Y es que la trayectoria política de Luisa Alcalde está marcada más por el impulso y el apoyo del expresidente López Obrador, que ya sabemos privilegiaba la lealtad sobre la capacidad o el conocimiento, que por sus méritos, logros o resultados en el quehacer político y público. La amistad tan cercana que tuvo con el abogado Arturo Alcalde y con Bertha Luján, hizo que el expresidente adoptara políticamente a las dos hijas del matrimonio, a las que impulsó fuertemente desde su Presidencia.

Luisa pasó de ser la imagen juvenil en los spots de Morena, en los inicios del partido en 2015, a convertirse en diputada federal plurinominal de Movimiento Ciudadano, también con el apoyo de López Obrador que en ese entonces estaba aliado con Dante Delgado. Sus antecedentes en el obradorismo se remontaban al 2005 y 2006 cuando participó en las marchas contra el desafuero y luego en la toma del Paseo de la Reforma tras la cerrada elección presidencial de aquel año y el apretado triunfo de Felipe Calderón, que fue desconocido por Obrador y calificado de “fraude”.

Con la llegada al poder de Andrés Manuel la suerte le sonrió a la menor de las hijas de los Alcalde, quien con apenas 31 años y sin mayor experiencia política fue nombrada secretaria del Trabajo y Previsión Social del gobierno federal, un ámbito que conocía a través de su padre, experimentado abogado laborista que ahora tenía una hija justo en la dependencia que lleva los conflictos laborales y sindicales en el país.

Cinco años pasó al frente de la STyPS y le tocó participar en la Reforma Laboral que llevó a cabo el Congreso, como parte de las exigencias que Estados Unidos le impuso a México en la renegociación del actual TMEC en 2018. Senadores que en ese momento estaban el cargo y que participaron en la elaboración, discusión y aprobación de las nuevas leyes laborales, que entre otras cosas garantizaron el derecho a la libre sindicalización y la obligatoriedad de realizar elecciones democráticas y por voto directo de los trabajadores para elegir a los líderes sindicales, comentaban en esa época que “Luisa se para el cuello con los cambios laborales, pero nunca se involucró a fondo en el proceso, todo lo hicimos en el Senado y ella rara vez se presentaba a los trabajos”.

En una ocasión, siendo secretaria del Trabajo, visitó la mina de Pasta de Conchos, donde murieron 63 mineros atrapados en 2006, durante el gobierno de Vicente Fox y cuando........

© El Universal