Se tensa la relación entre Sheinbaum y AMLO
Algunas voces indiscretas del Palacio Nacional confiaron a este reportero que la confrontación política entre Claudia Sheinbaum y López Obrador alcanzó un grado tal que ya transitó de la frialdad a la rispidez, lo que obligó a la presidenta de la República a buscar la intermediación de un personaje cercanísimo y de todas las confianzas del hombre de Palenque, para tener un reacercamiento que destense la relación, según corroboraron otras voces entrometidas, pero éstas de Morena.
Las diferencias entre los dos personajes, en contra lo que se cree, no son recientes. Vienen desde que AMLO designó a su creatura política como candidata presidencial de Morena y ofreció posiciones de consolación a las otras “corcholatas” que disputaron la nominación. Pero eso sí, las diferencias se han profundizado en la actual coyuntura del país tanto interna (la disputa fratricida por el control de Morena) como externa (la compleja y cada vez más ríspida y hasta humillante relación con Donald Trump y Estados Unidos).
Un ejemplo de la discordia interna no superada hasta la fecha y que viene desde que al inicio de su gobierno la presidenta hacía reiteradas apologías de su antecesor, ha sido y sigue siendo Omar García Harfuch.
Recuérdese que López Obrador y sus huestes impidieron que el hoy poderoso secretario de Seguridad se alzara con la candidatura guinda al gobierno de la Ciudad de México, no obstante haber ganado la batería de encuestas de selección.
Sheinbaum, en respuesta, lo impuso —contra la voluntad de AMLO— como cabeza de su estrategia contra la inseguridad y lo dotó de todos los recursos políticos, técnicos y presupuestales para entregar resultados, a grado tal que ya aparece en las encuestas al frente de las preferencias para ser el candidato presidencial guinda en 2030.
López Obrador detesta a García Harfuch no solo por el apellido (recuérdese que su padre Javier García Paniagua fue un alto funcionario priista de los servicios de seguridad del Estado y su abuelo, el general Marcelino García Barragán, fue secretario de la Defensa en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz); sino también porque fue un operador de Genaro García Luna, secretario de Seguridad de Felipe Calderón, declarado culpable y encarcelado en Estados Unidos por narcotráfico.
Además, las ya inocultables diferencias en las estrategias de seguridad de la actual presidenta y de su antecesor (éste redujo su enfoque en la detención de capos para priorizar su contención con el argumento de que primero hay que eliminar las causas de la delincuencia, mientras que aquella, con García Harfuch, ha enfatizado en la inteligencia para combinar detenciones masivas, golpes quirúrgicos,........
