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Crisis de soberanía y seguridad nacional estalló en la Tarahumara

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24.04.2026

Un verdadero complejo industrial para la producción de drogas sintéticas operaba oculto en lo más intrincado de la Sierra Tarahumara hasta el domingo pasado. Distribuidos en una superficie de unos 850 metros cuadrados del municipio chihuahuense de Morelos, aun se aprecian calderas y contenedores de esa enorme “cocina” de metanfetaminas, además de una bodega de víveres perfectamente abastecida

La fiscalía general de Chihuahua había empezado a tener noticias de esa “ciudad de la droga” -como atinadamente se refiere a ella en sus comentarios y análisis mi colega Fred Álvarez- hace un poco más de tres meses. El trabajo de inteligencia realizado llevó a la ejecución de un operativo para su desmantelamiento que inició en la tarde del viernes 17 de abril pasado y concluyó en la mañana del sábado 18 de abril.

Hasta donde se sabe, una fuerza de 40 efectivos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y otros 40 del Ejército avanzó y tomó el control del complejo construido y operado por el cártel de Sinaloa.

El resultado fue considerado un éxito por el fiscal de Chihuahua, César Jauregui Moreno, quien sabedor que estaba ante un delito federal turnó el asunto a la fiscalía general de la República. Llamó la atención desde ese momento que no se supiera de una coordinación previa con la titular de la FGR, Ernestina Godoy.

El ánimo de celebración por lo exitoso del resultado del operativo habría de diluirse unas horas después. De regreso a la ciudad de Chihuahua -un viaje de más de diez horas por los estrechos y sinuosos caminos de la Tarahumara- el vehículo insignia del convoy desbarrancó poco antes de las dos de la madrugada del domingo 19 de abril.

A unos 200 metros de profundidad fueron rescatados los cuerpos sin vida de Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la Agencia Estatal de Investigación y el agente Manuel Genaro Méndez, además de dos estadounidenses: John Dudley Black de 44 años y Richard Leiter Johnson de 36.

¿Qué hacían ahí los dos estadounidenses? Un comunicado emitido por las autoridades de Chihuahua el domingo 19 de abril decía que “agentes extranjeros murieron al regresar del operativo” mientras que el embajador estadounidense Ronald Johnson proponía otro indicio ese mismo domingo: “esto es un recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios dedicados a proteger a nuestras comunidades”. En suma: eran dos agentes estadounidenses operando en México.

¿Participaban con la autorización a la que obligan nuestras leyes a agentes extranjeros? La pregunta dio lugar a un giro inverosímil con la versión de la fiscalía de Chihuahua en el sentido de que quienes regresaban del operativo habían encontrado a los estadounidenses muchos kilómetros después, cerca de donde habían entrenado a agentes mexicanos en el manejo de drones y les dieron........

© El Universal