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¿Y si sí?

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05.07.2026

Hay escenas que sólo regala un Mundial. Una señora que normalmente cruza la calle con prisa decide quedarse porque hay una pantalla gigante. Un grupo de adolescentes comparte banca con un matrimonio que podría ser sus papás. Alguien lleva una bandera, otro un tambor, alguien más aparece con una bocina improvisada. De pronto cae un gol y personas que jamás se habían visto terminan abrazándose como si se conocieran desde hace años.

Lo extraordinario no solo es el futbol. Lo extraordinario es que todavía existan momentos capaces de convertir un espacio público en una comunidad. Vivimos buena parte del tiempo convencidos de que la convivencia ocurre de manera espontánea, pero no es verdad, también necesita infraestructura; necesita parques, plazas, canchas, banquetas donde se pueda transitar, lugares donde quedarse un rato sin que alguien espere que consumamos algo.

Por eso el Mundial produce una sensación tan difícil de explicar. Durante unas semanas recordamos cómo se siente compartir una ciudad y nos recuerda lo bello que es la comunidad. Sin darnos........

© El Universal