La mejor política exterior es la política exterior
A diferencia de su mentor, la presidenta Claudia Sheinbaum ha asumido las relaciones internacionales como parte principal de su tarea como jefa del Estado mexicano. Su asistencia a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia vuelve a poner a México en el mapa de la diplomacia activa del más alto nivel, gracias a una visita llena de símbolos que no deberían pasar inadvertidos.
El más obvio está en el refrendo de la amistad con el gobierno de España, después de los tropiezos populistas (y freudianos) de López Obrador, que pusieron en vilo los vínculos diplomáticos entre ambos países. Por fortuna, la presidenta se abstuvo de repetir que el Estado español debe pedir perdón de hinojos a los pueblos originarios de la América hispana, por los abusos cometidos durante la Conquista. Tuvo la doble ventaja de saludar a Pedro Sánchez en Barcelona, que es la comunidad española más republicana, y evitarse un desencuentro madrileño con el Rey Felipe VI. Así........
