La CNTE cobra facturas la 4T y pone en vilo el Mundial
La crisis de gobernabilidad por los desplantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ya se convirtió en uno de los grandes problemas del sexenio de Claudia Sheinbaum. Los bloqueos de vialidades en la Ciudad de México, en las carreteras y aeropuertos del país, así como las afectaciones a comerciantes del primer cuadro del Centro Histórico, están erosionando la imagen de la capital y del país, en vísperas del Mundial de Futbol que comienza el próximo jueves.
La incapacidad del gobierno para desactivar el conflicto exhibe algo más profundo que una negociación fallida. Lo que está en disputa es el costo político de las promesas que Morena hizo durante más de una década a un sector que hoy exige exactamente aquello que le ofrecieron… y que en su momento sabían que no podrían cumplir.
La presidenta Sheinbaum heredó un problema que comenzó mucho antes de llegar a Palacio Nacional. Desde las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, la CNTE fue uno de los aliados más relevantes del movimiento. Morena construyó buena parte de su narrativa política alrededor de la promesa de revertir las reformas educativas y laborales impulsadas en los gobiernos del PRI y del PAN. En mítines, discursos y encuentros con maestros disidentes se prometió revisar el sistema de pensiones y desmontar los efectos de la reforma educativa para recuperar derechos laborales que, según la Coordinadora, habían sido eliminados.
La principal exigencia de la CNTE sigue siendo la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, además del regreso a un sistema solidario de pensiones y la desaparición de las cuentas individuales administradas por las Afores. También demandan incrementos salariales superiores a los otorgados por el gobierno federal. La Presidenta ha admitido que revertir completamente el esquema pensionario tendría un costo fiscal de dimensiones difíciles de absorber en un contexto de desaceleración económica y presiones presupuestales.
Por eso la negociación entró en un callejón sin salida. Ni Mario Delgado desde la Secretaría de Educación Pública, ni Rosa Icela Rodríguez desde Gobernación, ni César Yáñez como operador político han logrado acercar posiciones. Las reuniones celebradas en los últimos días terminaron reproduciendo el mismo diagnóstico. El gobierno no puede conceder lo que la CNTE exige y la CNTE no está dispuesta a aceptar menos de lo que considera una deuda histórica.
El gobierno federal puso sobre la mesa una propuesta para fortalecer las pensiones de los trabajadores del Estado mediante un complemento financiado con recursos públicos, sin........
