Entre el trato duro y la retórica blanda
La incongruencia constante, percibida como una ofensa a la inteligencia y dignidad de los ciudadanos, erosiona la confianza pública, deteriora la salud mental colectiva además de debilitar el tejido social. Cuando un gobierno insiste de manera sistemática en la simulación —es decir en aparentar coherencia, austeridad, transparencia o cambio— mientras las decisiones reales contradicen ese discurso, no sólo se incurre en una falta política o administrativa, sino que produce un daño profundo en la psicología social de la población.
El primer efecto visible de esa simulación, que ya asoma la punta del iceberg del hartazgo ciudadano en algunas regiones del país, es la pérdida progresiva de credibilidad institucional.
Cuando el discurso oficial y el mantra de Palenque no coinciden con la realidad observable, la........
