La descalificación como forma de evasión
Esta semana, la presidenta reaccionó a una entrevista que me hizo León Krauze en la que señalé que le tiene miedo a López Obrador. Como ya es costumbre de la 4T, no respondió con argumentos, sino con descalificaciones señalando que miento y que soy misógina. No me interesa convertir esto en una disputa personal. Lo importante no es lo que diga de mí, sino lo que su respuesta revela: una forma de ejercer el poder que evade argumentos incómodos desacreditando a quien los plantea.
Criticar a una mujer con poder no es misoginia. Misoginia sería descalificarla por ser mujer, negarle capacidad por su género o reducir su actuación pública a estereotipos. Exigirle cuentas por sus decisiones y consecuencias es democracia.
Cuando se le cuestiona por la continuidad política de López Obrador, por su falta de acción contra personajes de Morena señalados por vínculos con el crimen organizado, por la ausencia de justicia para las víctimas o por la negación sistemática de la violencia, lo mínimo........
