Después de Irán, tiempo nublado
El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra la cúpula del régimen iraní ha abierto una nueva fase de incertidumbre global. Ha detonado también algo revelador: vivimos en una era que ha perdido la capacidad de sostener la complejidad. En un momento que exige memoria histórica y templanza moral y estratégica, sobra la estridencia.
Varias verdades pueden coexistir. Conviene enunciarlas.
El régimen teocrático iraní ha sometido a su población durante décadas a represión sistemática, tortura, encarcelamiento y muerte. La violencia en Irán es política de Estado. La maquinaria clerical y los aparatos de seguridad han recurrido a la brutalidad como instrumento de supervivencia institucional. Cualquier lectura honesta de la situación obliga a reconocer que estamos ante un régimen homicida que ha negado libertades fundamentales y respondido a la disidencia con violencia inenarrable. Nada de eso puede relativizarse.
También es cierto que el ataque ignora —o pretende........
