¿Por qué confiar?
La confianza no es un concepto romántico ni una cortesía social; es la infraestructura invisible sobre la cual se edifica la civilización. Es el engrudo que permite que un contrato se firme, que un semáforo se respete y que un impuesto se pague. Sin embargo, en nuestro Caribe, esa infraestructura presenta grietas profundas que amenazan con hundir nuestro contrato social en la anomia.
La arquitectura de la confianza se cimenta en la infancia. Cuando un adulto empeña su palabra ante un niño y define coordenadas de tiempo, modo y lugar, (te recojo, te regalo, te llevo al parque), establece un contrato sagrado. No obstante, cuando esas promesas se diluyen por razones de fuerza mayor, prioridades laborales o negligencia, se siembra una semilla de escepticismo crónico. Este incumplimiento temprano cultiva un esquema mental de........
