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La política del “¿Y yo por qué?” y el feo Síndrome Lord Molécula

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23.05.2026

Uno de los momentos más embarazosos que he visto en la política mexicana lo interpretó Vicente Fox Quesada cuando era presidente de la República. “¿Y yo por qué?”, respondió en enero de 2003, luego de que alguien le preguntó si pensaba intervenir en el conflicto entre TV Azteca y Canal 40. Él, como Jefe de Estado, pudo haber intervenido para evitar que en un arrebato de prepotencia una empresa poderosa (Azteca, de Ricardo Salinas Pliego) robara la señal de una pequeña (CNI Canal 40, de Javier Moreno Valle), alegando un diferendo comercial.

La frase lo retrataba de las botas a la cabeza: era un hombre que estaba sentado en la Presidencia pero que a pesar de la desesperación popular que había por los abusos del priismo nunca debió haber llegado ahí. Era un personaje que en muchos momentos renunciaba no sólo a ejercer el poder que le había sido conferido sino a cumplir con sus obligaciones y a acatar las leyes que había jurado respetar. Era un político (es un decir) que no entendía la relevancia de que el Estado intervenga y regule muchas áreas en diversas circunstancias. Con su irresponsable inacción ante el crimen organizado luego de la pax narca establecida por el PRI a nivel estatal y municipal, fue el funcionario que le heredó a Felipe Calderon un gobierno federal arrodillado ante los cárteles, frente a lo cual su hijo desobediente no tuvo más idea que iniciar una guerra que era necesaria para recuperar territorios, pero no sin una estrategia clara de entrada, pacificación y salida.

Ese señor fue, antes de Andrés Manuel López Obrador, el que arremetió contra la prensa, contra la libertad de expresión que lo había llevado al poder. En noviembre de 2001, cuando apenas iba a cumplir un año en el gobierno, soltó: “Francamente sí hemos estado bajo una metralla impresionante de ataques, por una sarta de babosadas que no tienen la menor importancia para nuestro país. Ni se........

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