Julio Scherer Jr., ese hermano traidor…
Si usted consulta una inteligencia artificial cualquiera le dirá que la palabra “perverso” deriva del latín perversus, lo cual significa «volteado o torcido». Si busca en otra IA que se ostente como más exhaustiva le agregará que es un adjetivo cuyo significa es "invertido", "desviado" o "corrupto", y que proviene “del participio pasado” de pervertere (pervertir), formado con per- (por completo/a través de) y vertere (girar/voltear). En latín alude tanto a algo físicamente torcido como a una conducta moralmente pervertida. Se refiere -abunda la IA- a alguien que va en contra de la norma o la moral y se usa para referir acciones crueles (un castigo despiadado) o describir la personalidad de alguien que manipula y abusa sin remordimiento, como una secuestradora o un extorsionador, y que, además, lo hace con impunidad absoluta.
Si usted busca el significado de “perverso” en el Diccionario de la lengua española encontrará algo seco y elocuente:
“Sumamente malo, que causa daño intencionadamente”.
La misión más relevante del periodismo consiste en develar los excesos perpetrados por quienes ostentan el poder. Y ahí, en ese escondrijo que en este caso podría ser una especie de reporteo gonzo, lo privado muchas veces es de interés público, así que he de decir: me consta que desde adolescente Julio Scherer Ibarra era medio perverso. Perversón, diría la banda fifí pero pacheca de Jardines del Pedregal en los años 70. Sus hermanas y hermanos no, todo lo contrario, emanaban decencia y calidez, pero él sí era silenciosamente abusivo. Navegaba con bandera de buena ondita, le copiaba sonrisas y gestos gentiles a su padre con los que trataba de seducir, pero también miradas penetrantes para doblegar. Era malvadamente manipulador.
En el barrio de Gabriel Mancera, en los rumbos fresas-rebeldes del Bol Coyoacán y la Vaca Negra, estaba catalogado, para decirlo en lengua originaria vertiente sutil, como un pasado de lanza.
¿Por qué lo sé? Porque una buena parte de nuestra infancia-adolescencia mis tres hermanas y yo la pasamos con ellos, con las hijas e hijos de Julio Scherer García y Susana Ibarra: durante un largo tiempo, hasta el golpe de Excélsior........
