Pizarro: El que mucho cede, mucho pierde
Todos esperábamos —incluso desde la acera de enfrente— que la candidatura del insoportable Pacto Histórico recayera en María José Pizarro. Una mujer que suma mucho, resta poco y encanta por igual a detractores y amigos. Elegante, de noble cuna y culta in extremis, Pizarro representaba la única posibilidad de una derrota aplastante para la oposición. Su pecado, dicen, es ser hija de un guerrillero que renegó de sus privilegios por una paz esquiva; su virtud es haber conservado las formas que el resto de su colectividad desprecia.
Sin embargo, el desconcierto superó a la esperanza. He tenido el gusto de tratar con mentes brillantes que militan en esa colcha de retazos que pretenden hacer pasar por partido íntegro; Pizarro es una de ellas. Conocerla otorga la autoridad para........
