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Terminó la borrachera: llegó la hora de pagar la cuenta

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30.04.2026

Lo fueron a apoyar y a alzarle la mano el entonces presidente López Obrador, y la presidenta electa Claudia Sheinbaum, cuando una carta de Ismael El Mayo Zambada lo involucró en una reunión con líderes del Cártel de Sinaloa, en la que fue asesinado su rival político: el exrector de la UAS y diputado federal Héctor Melesio Cuén.

López Obrador lo felicitó por “dar la cara” y no esperar ni un día para negar que hubiera estado presente en esa reunión. “Nosotros le damos toda la confianza al gobernador de Sinaloa”, dijo AMLO.

Sheinbaum prometió que su gobierno lo seguiría respaldando: “Quien quiera estigmatizar a este bello estado, que se quede con su historia”.

Regresaron dos semanas después para inaugurar un distrito de riego: le volvieron a alzar la mano y le reiteraron su apoyo. “Ya estuvo tres años con él (con López Obrador) y va a estar tres años conmigo”, dijo Sheinbaum.

Él dijo que gobernaba con la honorabilidad que le había enseñado “el presidente Obrador”. Se declaró “bajo el amparo de dos grandes líderes”.

También los gobernadores, e incluso el entonces presidente de Morena, Mario Delgado, muchos de ellos bajo acusaciones de estar involucrados con el crimen organizado, salieron a respaldarlo con un enérgico desplegado.

Lo firmaron Américo Villarreal, Cuauhtémoc Blanco, Marina del Pilar Ávila, Alfredo Ramírez Bedolla, Alfonso Durazo, Evelyn Salgado, Indira Vizcaíno y Cuitláhuac García, entre otros.

Ricardo Monreal le llevó el apoyo de los diputados de Morena. Fue a Sinaloa a decirle “que no está solo y que estamos con él”. Monreal regresó meses después, acompañado por Sergio Gutiérrez Luna, para llevarle el apoyo de los gobernadores de Baja California, Sonora y Sinaloa. Lo señaló como un hombre de calidad moral. “Tiene el respaldo de la presidenta”, dijo.

Lo apoyó........

© El Universal