menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La boca del puente, cangrejos en balde

9 0
11.04.2026

Vamos a hablar de la inmortalidad del cangrejo. El cangrejo está en el espíritu y en el modo de ser de Cartagena. Es una manera de vivir y estar en el mundo. No es raro que el nombre original de Cartagena sea Kalaimairí, que traduce tierra de cangrejos. Así fue durante más de quinientos años. El cangrejo tiene un solo fogón, y por eso el ingenio popular creó la frase “Soy cangrejo de un solo hueco”. Es la cangreja la que escoge al cangrejo y lo lleva a su hueco. El cangrejo se volvió símbolo. Se habla del Síndrome del Cangrejo en Cartagena. Es un balde lleno de cangrejos donde nadie puede subir ni salir. Quien lo intente será atenazado para que caiga. Más enredado que saco de cangrejos. El cangrejo camina con dos pasos hacia atrás y uno adelante. Avanza retrocediendo. Como si desconfiara de sus propias pisadas. De allí nació la frase “Vas para atrás, como el cangrejo”. El novelista Roberto Burgos Cantor describió a Cartagena desde el aire como un inmenso cangrejo en el mar, y el cangrejo es la ciudad amurallada. En la primera mitad del siglo XX, el poeta Luis Carlos ‘El Tuerto’ López comparó a los cartageneros con una “caterva de vencejos”. Los vencejos son unos pajaritos que se echan a dormir sobre los laureles después de tener su cría. El poeta decía entre versos que los cartageneros de su tiempo dejaban tirada su propia ciudad a la topa tolondra. Lo más parecido a “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Los vencejos y los cangrejos son uña y mugre, vemos que los une la pereza, andar en reversa, aplazar lo de hoy, torpedear al que quiere hacer salir del balde. La primera noticia antes de que canten los gallos y bebamos el primer café de la madrugada son chismes que vuelan como el viento. El rumor es noticia sin verificación y cada cual agrega sal y pimienta. Al final, la bola de nieve crece y se ensucia con más suposiciones. Uno de los rumores de su época, que el Tuerto López investigó para incluirlo en uno de sus versos, fue el del monseñor que utilizaba los diezmos de la iglesia para prestarlos al interés. Otro rumor verificado fue el de Paula de Eguiluz, condenada a muerte por la Inquisición que se convirtió en consultora del arzobispo, el gobernador y los mercaderes. Las mujeres que buscaban un amor le consultaban a Paula cómo atrapar a un marido y cómo mantener a un amante. Otro chisme de la historia fue que el almirante José Prudencia Padilla se acostaba con la esposa del general Mariano Montilla y tenía de amante a Anita, la hija de Pedro Romero. Si el chisme engordara, toda Cartagena estuviera obesa. Un amigo me convida a conversar y le pregunto sobre qué. Me dice: sobre la inmortalidad del cangrejo.


© El Universal