Los saberes del Marxiano
La semana pasada declaré mi admiración al Marxiano favorito Arriaga por ser el único militante de la 4T que realmente le creyó todo a El Supremo, a quien emula en serio. El Marxiano ha convertido a la turbia Secretaría de Educación Pública, que está en manos de otro tonto, en una versión cómica de la batalla de las Termópilas y, atrincherado en su oficina, grita que “por la reivindicación del magisterio doy la vida. Vengan por ella. No me encontrarán arrodillado, sino trabajando”, como bramó alguna vez en un tuit soliviantado.
(Escribo sin conocer el desenlace de esta épica batalla, pero supongo que va a ser divertida para todos, menos para los educandos mexicanos.)
Marxiano siempre declaró obrar en acatamiento a las órdenes de El Supremo, quien le pidió que la educación en México tuviera “una función social que sirva para la transformación del sujeto”. Forrado de presupuesto, Marxiano decretó también su........
