Colombia frente al espejo venezolano
Hay democracias que caen por un golpe militar. Otras por una reforma constitucional. Algunas, lentamente, se desmoronan mucho antes de que el ciudadano deposite el voto en la urna. Se derrumban cuando la sociedad deja de creer en sus propias reglas.
Ese es el verdadero peligro que hoy empieza a asomarse sobre Colombia.
No estamos viendo solamente una campaña electoral. Estamos observando la construcción progresiva de un relato político profundamente peligroso: la idea de que cualquier derrota del proyecto oficialista solo puede explicarse mediante fraude, manipulación o robo electoral.
Competencias claras, regiones fuertes
Y allí comienza el abismo.
Colombia posee uno de los sistemas electorales más robustos de América Latina. No perfecto, pero sí profundamente trazable y controlado por múltiples actores. Aquí el voto sigue siendo físico, manual y verificable. Los jurados son ciudadanos sorteados aleatoriamente. Los partidos tienen testigos. Existen formularios físicos, escrutinios judiciales, reclamaciones, vigilancia multipartidista y observación nacional e internacional.
El software no........
