El antídoto al colapso
En mi reciente reflexión sobre el “colapso generacional”, planteaba una realidad cruda y casi determinista: las empresas y los regímenes suelen desmoronarse en la tercera generación porque los herederos reciben un activo cuyo sacrificio de origen no comprenden.
La “guerra de los primos” en los negocios y la “liturgia vacía” en la política dan cuenta de esa desconexión generacional. Sin embargo, el destino no tiene por qué ser la autodestrucción. Existe un antídoto que no se compra en notarías ni se asegura a través de contratos: la documentación del legado y la pedagogía del esfuerzo.
La sostenibilidad de una nación o de una empresa no se hereda por decreto; se construye con la narrativa de quienes nos antecedieron. Si no explicamos a nuestros hijos y nietos el porqué de las decisiones que tomamos, y sobre todo, las que tomaron nuestros padres y abuelos........
