Las horas más oscuras
Alemania había puesto en marcha su descomunal aparato de guerra; Francia había caído y se cernía una grave amenaza de destrucción sobre Gran Bretaña. Su primer ministro, Winston Churchill, lanzó la expresión “las horas más oscuras” para resaltar la grave situación que afrontaba Europa. En estos momentos decisivos, en los que se encuentra amenazada la continuidad de la democracia en Colombia, nos viene bien esa metáfora.
Los representantes de un sistema fracasado, que ha causado mucho sufrimiento al pueblo latinoamericano, llegan esta vez con el disfraz del socialismo del siglo XXI; pero, detrás, se alcanzan a ver las orejas largas y peludas del comunismo, de la estatización y del totalitarismo. En los últimos días hemos apreciado que empiezan a desembozarse descaradamente, sin que haya a la vista una fuerza que los detenga diferente al voto popular, que también se encuentra amenazado por estar el 40% de los territorios copados por grupos alzados en armas a quienes se les ha prometido impunidad.
Resalta el apoyo del Gobierno a estructuras urbanas armadas con poder para movilizar al lumpenproletariado, denominado así por Karl Marx y Friedrich Engels, quienes, en la década de 1840, usaron este término para referirse a los estratos inferiores irreflexivos de la sociedad; suelen incluirse en esta categoría a los criminales, traficantes, estafadores, vagabundos y proxenetas: gente sin principios, de muy baja condición moral, que se venden al mejor postor o que buscan usufructos personales, irrespetando los derechos individuales con el amparo de la supuesta “paz total”.
Tarifas de aseo altas y pésimo servicio
Ante el descaro de declarar que la DNI tiene interceptado al representante de la oposición más opcionado para ocupar la Presidencia de la República, observamos impávidos la nula respuesta de los entes de control e, incluso, el silencio de algunos medios de comunicación que no le han dado la debida importancia.
Esa declaración, sin pruebas que la apoyen, resulta de muchísima gravedad: un gobierno que tiene interceptado sin orden judicial al más aventajado de sus opositores está jugando sucio y transgrediendo la ley. La historia reciente está plagada de casos como este; resaltan la caída del expresidente Richard Nixon (1972) por ordenar que plantaran micrófonos con fines de espionaje político, y el del otrora “impoluto” exjuez Baltasar Garzón, condenado en 2012 por el Tribunal Supremo de España por los delitos de prevaricato judicial y por uso indebido de artificios de escucha y grabación con violación de garantías constitucionales.
En octubre de 2025, el capitán Carlos Andrés Correa y el patrullero Jhon Fredy Morales (los nunca) fueron condenados a 11 años de prisión por las interceptaciones ilegales a Marelbys Meza, empleada de la funcionaria de la Presidencia de la República Laura Sarabia (quien representa a los de siempre).
