El regaño de Sheinbaum a Harfuch
La presidenta está irascible. Lleva varios meses así. Las cosas no le están saliendo y hay cada vez más reportes de que estalla en privado. En público lo mismo: se le ve más enojada en sus giras y en sus conferencias mañaneras. Está perdiendo aquella serenidad que tanto le dio en el arranque de su administración.
Motivos para estar irritada sobran. El gobierno no anda bien y, por tanto, la presidenta tampoco. Como nunca está bajo presión de Estados Unidos: las zarandeadas verbales que le receta Trump, la amenaza creíble de operaciones militares americanas contra el narco en suelo mexicano, la exigencia de narcopolíticos de Morena que la pone en ruta de choque con el patriarca López........© El Universal
