Exceso, pero de amor por Bobby
“¿Por qué?”, se preguntaba ayer uno de los sobrevivientes del accidente del Tren Interoceánico. “¿Por qué el conductor iba a exceso de velocidad? ¿Por qué los otros dos maquinistas no actuaron o alertaron sobre las condiciones en las que viajaban?”. ¿Fue entonces pura incapacidad y negligencia? Porque, según la Fiscalía General de la República (FGR), Emilio, el maquinista; Felipe, el conductor; y Ricardo, el jefe de despachadores, merecen ser condenados por la muerte de 14 personas y las lesiones de 117 más.
Pero ¿por qué no detectó la Marina —encargada del ferrocarril— que uno de sus trenes estaba violando los protocolos al sobrepasar la velocidad permitida? ¿O que ninguno de los encargados de operar las locomotoras contaba con licencia vigente para hacerlo? ¿O que la obra no contaba con una certificación internacional que pudiera haber prevenido este escenario fatal?
Bajo este contexto, el que no corrige una falta es tan culpable como el que la........
