Austeridad para el pueblo, opacidad para el poder
Hay una palabra que se repite como mantra en cada mañanera: austeridad. Se ha convertido en la bandera moral del narcogobierno en el poder y en el argumento que justifica recortes, despidos y la desaparición de fideicomisos. Pero basta salir a la calle, entrar a un hospital público o esperar una patrulla que nunca llega, para descubrir que esa austeridad tiene un solo destinatario: el pueblo.
Mientras se predica la frugalidad, las salas de urgencias siguen sin medicamentos básicos. Las madres que buscan atención para hijos con cáncer hacen filas que terminan en tragedia. Los centros de salud mental, ya de por sí escasos en un país que apenas empezaba a hablar de la crisis de salud emocional, cierran o se........
