La procesión presidencial
La imagen de Abelardo De La Espriella lanzando besos cual influencer y haciendo sus clásicos gestos de campaña, justo al llegar a ponerse al frente del manejo de la emergencia causada por el terremoto, dejó en evidencia una vez más la frivolidad con la que el Presidente está asumiendo su nuevo rol. Sin embargo, aunque generaron revuelo en las redes, esas imágenes no deberían sorprender a nadie, pues están en la misma línea de lo que pasó el viernes en Cali.
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En el pasado, el cambio de gobierno era un acto institucional para recordar que la República importa más que quien la preside; pero en la investidura de De La Espriella esa tradición quedó en veremos, y las instituciones se volvieron utilería; una puesta en escena con más de reality que de acto de Estado.
En un lugar que no ofrecía las condiciones para una transmisión del mando, la grandilocuencia arrasó con la dignidad que exige una ocasión como esta. La imagen más diciente fue la de los........
