No son lo mismo
El principio rector del centro político puede resumirse en una frase: “Todos los extremos son malos”. Es un precepto con pedigrí: desde Aristóteles, al menos, se reconoce el prestigio moral de ubicarse entre el frío y el calor, entre el desgano y la pasión, entre la anorexia y la gula. Pero la frase encierra una paradoja. Pues afirmar que “todos los extremos son malos” es, en sí, una posición extrema. Una que otra excepción debe de haber.
LÉELA PRIMERO
Recibe un día antes las columnas de Thierry Ways. Adelanto exclusivo para suscriptores.
Como toda norma absolutista, además, esta induce a la pereza mental. Basta etiquetar una idea como ‘extrema’ para que la gente juiciosa del mundo la rechace sin mayor análisis.
Ese mecanismo está en evidencia en la actual campaña política. La opinión pública, respaldada por los titulares de algunos medios, ha decidido que hay dos ‘extremos’ en contienda: el que representa Iván Cepeda, por el lado izquierdo, y el que........
