¿Y quién puso a la hormiguita ahí?
Esta patria ha parido bichos de toda clase. Verdes, rojos, negros, con alas y sin ellas. Unos hacen ruido, otros trabajan en silencio. Al final, todos intentamos sobrevivir en el mismo avispero. Pertenezco a una especie de bicho extraña: me molestan la mentira y la manipulación. Nunca he entendido por qué nos empeñamos en sobreexplicar el éxito ajeno en lugar de aprender de él. Si fuéramos más maduros, gastaríamos menos energía señalando y mucha más construyendo.
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Dentro de este avispero inquieta la facilidad con la que confundimos hormigas con mariquitas. La sociedad nos educó, a las mujeres, para ser “bichitas” bonitas, delicadas y agradables; preparadas, sí, pero siempre que alguien más ejerciera el mando. Parecía aceptable ser inteligentes sin incomodar y exitosas sin eclipsar.
Y como bicho extraño y analítico me pregunto: si el Estado reúne más de dos millones de servidores y contratistas, y el 51 % somos mujeres........
