Más allá del Minigualdad
La discusión sobre el futuro del Ministerio de Igualdad ha quedado atrapada en un falso dilema: defenderlo o eliminarlo. Sin embargo, la pregunta de fondo debería ser: ¿qué arquitectura necesita el país para enfrentar la pobreza, la exclusión y las desigualdades territoriales y poblacionales?
Lo llamativo es que este debate prácticamente no existe en la campaña presidencial. Los candidatos hablan de desigualdad, de mujeres, de pobreza, de empleo, pero casi ninguno aborda cómo se organiza el Estado para lograrlo, incluido el Ministerio de Igualdad, quizás por su carga política. Y ahí está el problema.
Porque los retos, y la fragmentación del sector social, no empezaron con este ministerio. Vienen de mucho antes.
Durante años, el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) concentró buena parte de la política de superación de pobreza, pero con un límite estructural: ejecutaba programas sin capacidad real de incidir sobre otros sectores. La inclusión social, que depende de empleo, salud, educación y desarrollo productivo, terminó tratándose........
