Las interferencias de Colombia
En 2011 di el primer paso hacia una ilusión que parecía lejana: aprender a tocar el chelo. ¿Para quién? Para mí. No necesitaba público, me bastaba el placer de sostenerlo contra el cuerpo y recorrer, con sus cuerdas, la música que otros habían escrito y que tanto admiraba.
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El camino era largo. Antes de interpretar una obra debía aprender un nuevo alfabeto: las notas, las figuras y las claves del pentagrama. Al mismo tiempo estudiaba piano. Mi maestra, Linda Lafue —ya retirada, formada en Harvard y quien había conocido de joven a Yo-Yo Ma—, me sorprendió con una recomendación inesperada: leer The Inner Game of Tennis (El juego interno del tenis), de W. Timothy Gallwey.
¿No es fascinante cuando alguien rompe nuestros supuestos? En una clase de música clásica terminé leyendo sobre tenis porque, en el territorio de la excelencia, las disciplinas hablan un lenguaje........
