Colombia: el egoísmo del huérfano del poder
Hay una envidia que tengo como país. No es menor ni superficial: son celos de una imagen que no logro recordar en nuestra historia reciente. Una escena que condensa en un solo encuadre lo que una nación es capaz de ser cuando decide estar a la altura de sí misma. Me refiero a esos momentos en Estados Unidos en los que el presidente habla con todos los expresidentes detrás, no como ornamento, sino como respaldo. Diferentes, enfrentados, incluso irreconciliables en ideas, pero unidos en lo esencial: el bien superior de la nación. Almas e inteligencias centradas en lo que importa.
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Vi esa escena en carne propia. Estaba en el país del norte durante el ataque a las Torres Gemelas, un 11 de septiembre que partió el tiempo en dos. Algunos dirán que extrapolo –que es una estrategia útil, aunque a veces manipuladora–, pero no es el caso. También recuerdo cubrir, ya en Colombia, el inicio de algo que parecía sacado de un libro de historia: la llegada de........
