Más cámaras no siempre significan más seguridad
En muchos edificios y conjuntos de Bogotá ya son comunes las cámaras, los chips de acceso, la citofonía virtual, las aplicaciones, los lectores biométricos y las porterías remotas. La promesa es comprensible: más control y más trazabilidad. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿el edificio está más protegido o solo más equipado?
El problema no es la tecnología en sí misma. La automatización puede ayudar, ordenar registros y cerrar puntos vulnerables. El riesgo aparece cuando se instala como un reemplazo rápido de la vigilancia o los protocolos comunitarios, sin definir quién responde, quién revisa y qué ocurre cuando fallan la energía, la conectividad o el proveedor. Una cámara no vigila si nadie la monitorea; un registro digital no sirve si nadie lo revisa.
Desde el programa de Asistencia Integral a la Denuncia (Aide) hemos atendido casos que permiten una lectura preventiva. No se trata de afirmar que la automatización cause el hurto a residencias, se trata de observar una........
