Como los gatos
Estamos agotándonos en conversaciones circulares. Está agotadora la conversación de política, con sus posiciones extremas, sus imaginarios, sus miedos. Después de una contienda electoral desgastadora y eterna, estamos agotados. Por lo menos yo lo estoy un poco. Con ganas de poner la cabeza en otras cosas. De encontrar por un rato otros caminos, otras formas.
Este fin de semana estuve tratando de desconectar. El verde a las afueras de Bogotá —la naturaleza de este país precioso nunca deja de alucinar—. Y la posibilidad de disfrutar en familia. Las sobremesas largas. Las caminatas. El juego de mesa. La emoción compartida del Mundial. Todo lo que damos por sentado. Kurt Vonnegut, uno de mis escritores favoritos, en los múltiples discursos que hizo en ceremonias de grado, al hablarles a los jóvenes graduandos, solía insistir en que rara vez notamos cuando estamos felices, y que bien vale la pena, en los momentos de paz, detenernos y decir: “Si esto no es agradable, ¿qué lo es?”. Expresar aprecio por lo que tenemos, por lo que hay, como una práctica en la que debemos........
