De jaguar a gatito
Durante años, Petro ha cultivado la imagen del líder indómito del sur global: un presidente que habla de imperios en decadencia, de guerras climáticas y de una América Latina emancipada de Washington. Trump, en cambio, no cree en metáforas históricas ni en discursos morales. Cree en poder, transacciones y subordinación clara de intereses. Por eso, la reunión este martes en la Casa Blanca no será un choque de visiones, será una prueba de poder.
Petro llega con un discurso duro –acusatorio incluso– frente a Estados Unidos. Pero llega, paradójicamente, en una posición estructuralmente débil. Y Trump, que rara vez desperdicia una asimetría, lo sabe.
El gobierno Petro enfrenta hoy cuestionamientos crecientes sobre la integridad del sistema electoral, los incentivos perversos de la ‘paz total’, el deterioro histórico de la lucha contra el narcotráfico y una creciente ambigüedad frente a regímenes autoritarios como Venezuela y Cuba. Trump no ve aquí un dilema democrático. Ve una oportunidad de control.
La experiencia........
