Cuando la corrupción se premia
Mientras miles de colombianos mueren esperando una cita o colapsan en pasillos de hospitales, Daniel Quintero –el que, en su administración, se robó la Clínica 80 y convirtió la salud de Medellín en un negocio ruinoso– ha sido nombrado superintendente Nacional de Salud. No es un error. Es el premio a la lealtad. Es la prueba de que, en este gobierno, la corrupción no se castiga: se premia.
Durante su alcaldía, Quintero dejó un rastro sangriento de corrupción en la salud. Como lo documenta el pliego de cargos formulado por la Procuraduría General de la Nación contra su exsecretaria de Salud Jennifer Andree Uribe Montoya y otras funcionarias, en la Clínica de la 80 se cometieron faltas gravísimas: celebraron contrato de comodato con Saludcoop EPS, reportada como deudora morosa del Estado e inhabilitada; invirtieron cerca de 24.000 millones de pesos del erario; y luego, el 12 de mayo de 2022, cedieron el inmueble a la Fundación Colombiana de Cancerología mediante transacción de 12.007 millones de pesos.
Lo más grave: en el contrato afirmaron falsamente que........
