menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El Caribe en festival

7 0
27.03.2026

Se respira en el aire la euforia del festival de teatro que regresa a Bogotá, esa herencia que retomó hace dos años el Festival Internacional de Artes Vivas, el cual desde ayer volvió a ser un carnaval de cultura con más de 200 funciones provenientes de 18 países.

(Le puede interesar: El Libre quiere seguir en el teatro).

Pero no quiero hablar de los montajes rusos, la dramaturgia española ni la sofisticada danza china. Esta columna celebra que grupos del Caribe sean los invitados de honor colombianos, con al menos diez obras que transmiten el sabor de esa región desde las tablas.

Una de ellas es la Suite Akhunov, colage de danza y artes visuales procreado a partir de tres dolores atemporales: el de su autor, el creador del Colegio del Cuerpo, Álvaro Restrepo, quien se encontró con la música del compositor ucraniano Sergey Akhunov durante una convalecencia ocasionada por tres cirugías severas en su ojo derecho. La segunda aflicción fue la de uno de sus bailarines, víctima de un accidente cerebrovascular en pleno ensayo de la obra, cuya recuperación fue milagrosa.

Y el tercer calvario se remonta al siglo XX, pues la Suite Akhunov se inspira también en las obras postreras del pintor Henri Matisse, creadas durante su propia agonía, luego de que le fue detectado un cáncer de colon. No es casualidad que la música de Akhunov sea grave, profunda, y los movimientos de los bailarines así lo reconocen.

Dice Álvaro Restrepo: “La obra está llena de esa meditación sobre el tiempo, el cuerpo, sobre los límites y lo efímero, sobre la fragilidad de la vida y también sobre el poder del arte para acompañarnos en esos trances”. La Suite Akhunov se podrá ver en el Fiav los días 30 y 31 de marzo, en el Teatro Cafam.

* * *

Otro montaje cargado de significados es Gonawindúa: el corazón del mundo del grupo Cenit, que es definido como un poema visual, con elementos antropológicos, de danza y teatro experimental. Su autenticidad proviene del prolongado trabajo que los directores Nube Sandoval y Bernardo Rey realizaron con la corporación Gonawindúa Tayrona, que trabaja por los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

No es una pose ni una llegada en paracaídas: Sandoval y Rey se propusieron hace 30 años trabajar el principio del teatro como puente. Y gracias a él, ayudaron a sanar heridas a víctimas de torturas en Afganistán, Irán, Irak, Palestina y países de África. Han trabajado en Europa y en América, en el Chocó y el Catatumbo, y constituyeron una de las herramientas pedagógicas de la Comisión de la Verdad.

Desde hace tres años, convencieron al pueblo Kogui, de la Sierra Nevada, de meterse en el proyecto, aunque estos nunca habían visto una obra teatral. El propio cabildo de la región escogió a un grupo de jóvenes indígenas y a dos mamos como autoridad espiritual, y allí están, bajo las luces y en el escenario, compartiendo sus creencias con nosotros, “sus hermanos menores”. Toda esta experiencia ancestral se verá este sábado 28 de marzo en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella. Mayores informes en fiavbogota.com.

* * *

Como siempre, me despido con dos recomendaciones: este sábado se inaugura en el Museo Nacional la exposición Un mundo raro, una de las rancheras preferidas por la maestra Beatriz González. Aunque son pocas piezas, la exhibición pretende despertar conversaciones sobre las curadurías que González realizó en el museo, además de sus investigaciones y líneas pedagógicas.

Y el auditorio León de Greiff, de la Universidad Nacional, acoge este domingo una instalación sonora que se convierte en experiencia inmersiva para celebrar la selva como entidad política e histórica. La obra audiovisual La Amazonía como sujeto vivo es un despliegue de música en vivo, bailes autóctonos, imágenes estremecedoras y cantos indígenas, con la presencia de líderes espirituales llegados desde el Amazonas.

*@julguz - Creador de Cuatro de Julio

(Lea todas las columnas de Julio César Guzmán en EL TIEMPO, aquí)


© El Tiempo