Sembrar desconfianza para ganar
A doce días de las elecciones presidenciales, Colombia no necesita que el Presidente siembre sospechas sobre el árbitro electoral. Necesita exactamente lo contrario: serenidad, confianza institucional y compromiso democrático para aceptar los resultados, gusten o no.
Pero Gustavo Petro volvió a hacerlo. Se la pasó en eso cuatro años. Sembrando desconfianza institucional, atacando a todo aquel que le recordara sus límites. Hace poco aseguró que “no ha sido posible que se audite el ‘software’ electoral de escrutinios” y reiteró que podríamos aproximarnos a un gran fraude.
Por supuesto que los votos deben cuidarse. Por supuesto que los partidos tienen derecho a testigos. Por supuesto que toda auditoría seria fortalece el proceso. Pero una cosa es vigilar las elecciones, y otra muy distinta es instalar, desde la Presidencia, la sospecha de que el sistema solo será confiable si el poder político lo vigila, lo corrige o lo deslegitima por anticipado.
El registrador Hernán Penagos ha respondido con claridad:........
