La solución a la inseguridad no está en llenarnos de armas
En febrero de 2018, hace casi diez años, escribí un artículo con el nombre “La solución no está en llenarnos de armas” en la sección de blogs de EL TIEMPO. En ese momento, en Estados Unidos se daba uno de los debates más críticos sobre el futuro de la regulación del acceso a las armas y el argumento desde una orilla de la discusión prometía que los ciudadanos armados podrían prevenir hechos violentos de los que fueran testigos.
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Todos estos años después, la discusión ha llegado a Colombia con los mismos enunciados y riesgos. Tal como lo propuso en campaña, el presidente Abelardo De La Espriella anunció el levantamiento de las suspensiones de los procesos para obtener permisos para portar armas en el país. El argumento de fondo del presidente y sus partidarios es que mientras el crimen sigue golpeando a las ciudades, la ciudadanía no cuenta con mecanismos de defensa propia. Un buen ciudadano con un arma, según esa tesis, puede salvar a muchos otros de la amenaza de los violentos.
La promesa de las armas como mecanismo de defensa personal en las vías públicas suena como una forma de justicia para la........
