La abuela que nunca fue a Coachella
Le confieso, estimado lector, que escribo esta columna con una ansiedad creciente sobre el mundo que habitamos. No me gusta en lo absoluto el uso que le estamos dando a la inteligencia artificial. Y me produce una sensación de déjà vu que ya quisiera equivocada.
Porque esto ya lo vivimos. Hace 15 años teníamos en las manos la herramienta de conexión más poderosa jamás inventada, las redes sociales, y decidimos usarla para desinformar, para hacer daño y para construir narrativas fanáticas e irresponsables que han dejado a la democracia en la UCI. Pudimos elegir la plaza pública para construir una mejor sociedad y elegimos el gallinero de odios e insultos. Ahora tenemos una tecnología infinitamente más poderosa y vamos camino de repetir la torpeza, solo que esta vez el margen de error es mucho más angosto, y la amenaza, más grave.
El diario The Wall Street Journal acaba de dedicar una serie entera de su pódcast tecnológico a un fenómeno que resume el momento. En su feed de redes ya convive gente real........
