Hacer de la virtud una costumbre
En el siglo IV a. C., Aristóteles llegó a la conclusión de que la felicidad era el bien supremo y el fin último de la vida humana. Hoy, esa idea sigue ejerciendo una enorme influencia en la cultura, aunque la manera de investigarla y de reflexionar sobre ella ha cambiado. Mientras el filósofo griego proponía profundizar en lo relacionado con las virtudes –ya que “si la felicidad es una actividad del alma de acuerdo con la virtud perfecta, debemos ocuparnos de la virtud”–, la ciencia moderna lleva unas décadas analizando su impacto en la mente y el cuerpo de las personas para así conocer la biología de la felicidad.
Como ninguno de estos métodos investigativos excluye ni resta valor al otro, en estos tiempos de narrativas políticas polarizadas y polarizantes, vale la pena retomar la sugerencia aristotélica y estudiar también las virtudes para orientarnos en la búsqueda de la felicidad, tanto individual como colectiva.
Para Aristóteles se trata de un tema de carácter práctico. La búsqueda de la felicidad –que es al mismo tiempo un camino para alcanzar el........
