¿Sin bombardeos?
El leguleyismo en nuestro país no tiene límites y parece ser agudo, crónico e incurable. Si alguno de nuestros poetas habló de “sacrificar un mundo para pulir un verso”, algunos de nuestros juristas parecen preferir “sacrificar un país para pulir una norma”. Es el caso, por ejemplo, de las fuertes restricciones para fumigar los cultivos de coca con glifosato, que no aplican a cultivos de arroz, ni a los de soya, ni a los de maíz, ni a los de papa, etc. Desde su expedición, esa norma ha contribuido, y de qué manera, a que Colombia se haya convertido en un verdadero mar de coca, de narcotráfico, de terrorismo, de crimen y violencia.
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También es el caso de la restricción y la prohibición de los bombardeos de la Fuerza Pública a los campamentos terroristas donde haya presencia de menores de edad, que han llenado de menores todos los campamentos de los terroristas, quienes ahora utilizan a esos menores como escudo de protección. Esa medida ha multiplicado el reclutamiento forzoso de menores en los grupos terroristas y es un efecto perverso de lo que se insiste en presentar........
