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Por una grieta entre lo insostenible y lo inevitable

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31.07.2026

Opinión Por una grieta entre lo insostenible y lo inevitable

Hace unas semanas, nos preguntaba un socio, muy pertinentemente, cómo a pocos meses de un 2027 de tinte electoral, no estábamos dedicando más tiempo a capturar los movimientos que se estarían dando a la izquierda del PSOE. Ciertamente es algo que, cada tanto, también atraviesa nuestras reuniones de redacción: si toca reflejar acusaciones, bailes de nombres, propuestas de alineaciones para la próxima competición electoral. En este sentido, mi compañero y responsable de política, Pablo Elorduy, escribió un artículo en respuesta dando cuenta del efecto plomizo que nos causa la contemplación de un paisaje que oscila entre la sequía y el incendio.

Ilustra el clima emocional los emoticonos que muchas veces emergen cuando aparece una noticia sobre el tema “espacio a la izquierda del PSOE”, en el Telegram de El Salto. El emoticono de la boca torcida, o el del aburrimiento, condensan muy bien la pulsión de cianuro con la que recibimos los últimos partes de guerra o de desidia del frente electoral. En la balanza de la impotencia hace tablas la angustia que genera la perspectiva de nuevos y renovados gobiernos de la derecha, con el tedio que provocan los últimos y cansados cartuchos de la nueva política. Sin embargo, el artículo de Elorduy, fue recibido con una buena cadena de comentarios de gente que —como constató el mismo socio que motivó el artículo en su propia aportación— quería conversar sobre lo que viene.

“The show must go on”, decía esa canción tan famosa, cuya letra, reconozco, no me sé, pero cuyo título ha quedado impregnado como un mandato inamovible en la psique de un escenario político que nunca se detiene. Hay que seguir: detenerse y replantearse el rumbo, incluso ponderar y desandar parte del camino, suena a fracaso. Y nadie quiere fracasar, porque sería como reconocer que igual no tomó la mejor decisión, que igual se pasó de listo. Lo que pasa, es que a veces, la gente se cansa del show, cambia de canal, resopla y dice: yo esta ya me la he visto. 

Ya nos hemos visto la peli de la ventana de oportunidad, nos hemos visto la peli de las primarias que pasaron de ser una herramienta de aparente democratización, al mismo centro de la contienda política, para convertirse primero en farsa y luego en tragedia. Ya hemos visto numerosos rostros mirándonos desde los carteles apelando a la ilusión, ya hemos seguido esas trepidantes horas en la que en los despachos se hacen o rompen posibles alianzas entre gente que lleva demasiados años acumulando agravios, ya hemos visto desfilar puñaladas, personajes que acaban comiéndose a las personas, acusaciones de narcisismo o traición. ¿Cómo no cansarse de mirar?

Aunque no he probado el cianuro, me lo imagino amargo, como amargo es votar por descarte, sin ganas, eso lo hemos probado muchas y tampoco parece muy sostenible

Quizás justamente es cuando el show se detiene cuando podemos emancipar la mirada de los espacios que no dependen de nosotras para mirarnos y pensar, ¿qué tenemos?, y con lo que tenemos, ¿qué podemos hacer? Porque tener, tenemos muchas cosas. Para empezar, un diagnóstico compartido por mucha gente, un mapa de lo insostenible: son insostenibles nuestras vidas........

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