menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Teknival contra ensayo clínico: combates y cambios recientes en Francia en torno a la experiencia lisérgica

9 0
28.06.2026

Análisis Teknival contra ensayo clínico: combates y cambios recientes en Francia en torno a la experiencia lisérgica

@simbiosis.bsky.social

En Francia, a lo largo de los últimos meses, la cultura rave ha vuelto a situarse en el centro de una tensión cada vez más explícita entre control policial y autoorganización de la fiesta. El marco legal vigente —heredero de la ley de 2001 y su decreto de aplicación de 2002 sobre los rassemblements musicaux amplifiés— permite la prohibición prefectoral y la intervención sobre eventos no declarados. Recientemente, este decreto ha sido activado de manera recurrente por medio de arrêtés préfectoraux que vetan las raves, con independencia de su tamaño; de menor a mayor: free-party, multison y teknival.

Algunos eventos recientes han reactivado la controversia a escala nacional. La cosa puede tomar el conflicto de Redon, Bretaña, como punto de partida. En junio de 2021, entre 1.500 y 2.000 personas participaban en una free party. La intervención policial terminó con graves incidentes y la amputación de una mano a un participante por explosión de una granada. El caso trascendió y se convirtió en símbolo de la tensión persistente entre el Estado y las culturas autónomas.

En 2023 tuvo lugar un nuevo encuentro en Villegongis que reunió entre 20.000 y 30.000 personas. Era el retorno a los teknivals multitudinarios. Sin embargo, al mismo tiempo también comenzaron a darse multisons como los celebrados en Clavières (2024), Quimper/Pluguffan (2024) y una operación simultánea de seis multisons dispersos por todo el territorio (octubre 2024) entre 1.000 y 6.000 personas cada uno. La diversificación de las escalas mostraba la gran modularidad de la cultura rave.

Los colectivos de la escena denuncian la deriva hacia la criminalización preventiva y la reconsideración de la cultura rave como un problema de orden público

En la primavera de 2025, el teknival del 1 de mayo en la región de Bourges reunió entre 20.000 y 25.000 personas bajo fuerte vigilancia policial y con múltiples controles de gendarmería. En verano de ese mismo año una rave en la región de las Corbières relanzó el debate político. Al celebrarse en una zona arrasada por los incendios recientes, provocó la intervención directa del Ministerio del Interior. Y aunque las raves tienen en cuenta todas las prevenciones medioambientales, ya había algo a lo que agarrarse.

Toda esta secuencia demuestra que no son casos aislados. Se inscriben en una dialéctica de endurecimiento progresivo del control sobre fiestas no autorizadas y las respuestas de readaptación del movimiento. Frente a esto, los colectivos de la escena denuncian la deriva hacia la criminalización preventiva y la reconsideración de la cultura rave como un problema de orden público. El movimiento carga con una larga historia que se remonta a las últimas décadas y deja tras de sí nombres propios, emblema de toda una trayectoria de creciente participación. Es el caso de Marigny (2002), Chambley (2000-2010s), Notre-Dame-des-Landes (2018). Topónimos que configuran un éxodo cada vez más multitudinario y participado que escapa al control estatal.

El retorno biopolítico de la psiquedelia

Este endurecimiento de las políticas represivas encuentra su explicación paradójica en el Renacimiento Psiquedélico. Desde hace algún tiempo en Francia, la psiquedelia se ha bifurcado en una........

© El Salto