Catástrofe en Venezuela: el impacto del sismo en un escenario de alta tensión sociopolítica
Análisis Catástrofe en Venezuela: el impacto del sismo en un escenario de alta tensión sociopolítica
Sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Cuando pensamos que no podían ocurrir nuevos hechos extraordinarios por un largo tiempo en Venezuela, que ya era suficiente con la cadena de acontecimientos que han puesto en vilo la tranquilidad nacional desde hace una década, llega un inimaginable doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 respectivamente. Desde hace menos de un año, el país caribeño ha visto cómo se posiciona un bloqueo naval y financiero de Washington en su contra, que llegó a su máximo nivel el pasado 3 de enero cuando una intervención militar y un bombardeo sirvieron para que capturaran al presidente Nicolás Maduro.
El 17 de marzo, el país vivió una histórica fiesta total con su victoria frente a Estados Unidos en la infartante final del mundial de béisbol, el deporte nacional. Con un nuevo gobierno interino en la palestra y el robo descarado de su producción energética por parte de la potencia del norte, nos imaginamos que la situación, mal que bien, comenzaría a resolverse al menos en la esfera económica. Pero justo en ese momento llega la tragedia natural más cruenta vivida en la historia del país caribeño: éramos muchos y la abuela paría como si nada.
El incomparable evento sísmico que sacudió a Venezuela el 24 de junio, en plena celebración afrodescendiente de San Juan, proyecta un impacto sociopolítico incalculable en múltiples direcciones, poniendo en riesgo variables críticas de la vida política y social del país. Más allá de las imágenes apocalípticas divulgadas durante la emergencia, resulta indispensable contextualizar y delimitar la magnitud real del desastre.
La Guaira: zona cero de la tragedia, otra vez
Para comprender la dimensión de la catástrofe, es necesario precisar cuáles fueron los puntos álgidos flagelados por el sismo. La ciudad de Caracas, en relación con la magnitud de la sacudida, no sufrió una devastación generalizada. Las consecuencias estructurales graves se concentraron de forma muy localizada en algunos sectores y urbanizaciones de clase media. En esas zonas, la mayoría de las viviendas sobrevivió —algunas con afectaciones menores y otras con daños bajo evaluación—, pero los colapsos de edificaciones no se generalizaron.
No se registraron daños severos en puentes, autopistas, centros comerciales o en la red del Metro. Por supuesto, dada la liberación de energía del evento sísmico, numerosos inmuebles resultaron afectados, pero las inspecciones de ingeniería civil bajo una comisión presidencial concentrada en esto, aún avanzan para determinar el daño estructural efectivo. Es posible que a escala nacional los daños sean muy numerosos pero no hay una devastación severa en la mayoría de estados. Muchos damnificados a la espera de estas evaluaciones continúan pernoctando en avenidas y parques, lo que da una idea de perturbación de la cotidianidad que podría irse superando con cierta velocidad en la medida que se dictamina que no ha habido daño estructural, mientras se abren refugios temporales.
En La Guaira las pérdidas materiales y humanas son de dimensiones desmesurada, mientras que los barrios populares no tuvieron afectaciones de magnitud, lo que quiere decir que cientos de comunidades populares han sobrevivido sin muchas........
