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Tras la fiebre solar, llegó el biometano

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04.09.2026

Opinión Tras la fiebre solar, llegó el biometano

El 9 de agosto, los vecinos de Oliva de Plasencia cumplieron cien semanas consecutivas concentrándose, domingo tras domingo, contra una planta de biometanización de alperujo proyectada junto a este pequeño pueblo cacereño. Quince días después de aquella simbólica movilización les llegó desde Mérida un jarro de agua fría: la Junta de Extremadura concluyó que el proyecto no necesitaba someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria porque, de acuerdo con su propia resolución, “no es previsible” que produzca impactos adversos significativos.

No supone todavía la autorización definitiva de la instalación. El propio documento recuerda que quedan pendientes otros trámites y que la actividad necesita, entre ellos, informes sectoriales o la calificación rústica antes de poder obtener la licencia de obras. Pero el procedimiento va avanzando a su favor.

Quienes integran la plataforma Salvemos Oliva de Plasencia, que llegó a movilizar alrededor de 1.500 alegaciones en un municipio de apenas 290 habitantes, tienen claro que esta resolución no va a paralizar sus más de dos años de lucha. El mismo día de su publicación, anunciaron que continuarán con su oposición al proyecto.

Así, este domingo 30 de agosto, más de 150 personas volvieron a encontrarse en la Plaza Mayor de Oliva para apoyar una causa que está trascendiendo su conflicto local y empieza a reconocerse como un ejemplo a seguir en la defensa de todo el territorio extremeño. Tras años de macroplantas solares, intereses mineros y diversos proyectos de fortísimo impacto territorial, los extremeños van acumulando experiencia, y cada vez más capacidad de respuesta ante estas nuevas operaciones ligadas a grandes intereses empresariales y financieros. En esta cita se congregaron vecinos del mismo pueblo, del Valle del Ambroz, Plasencia, Carcaboso, Las Hurdes o Cáceres e incluso plataformas llegadas desde la provincia de Salamanca donde también existe contestación ciudadana frente a este tipo de proyectos.

Así, este domingo 30 de agosto, más de 150 personas volvieron a encontrarse en la Plaza Mayor de Oliva para apoyar una causa que está trascendiendo su conflicto local y empieza a reconocerse como un ejemplo a seguir en la defensa de todo el territorio extremeño

La empresa que se encuentra detrás de la planta de Oliva de Plasencia es Desarrollos Bioenergéticos de Extremadura Alagón, S.L. y pretende tratar hasta 50.000 toneladas anuales de alperujo. Si seguimos el rastro de la sociedad promotora y salimos de la escala local, observamos una de las principales características de este despliegue industrial. La mercantil tiene su domicilio social en Madrid y desde diciembre de 2023 MAPFRE Energías Renovables II FCR figura como su socio único. El fondo forma parte del vehículo de inversión en biometano impulsado por MAPFRE, Abante e IAM Carbonzero, creado con el objetivo de captar hasta 100 millones de euros y desarrollar entre 20 y 25 plantas en España.

El patrón se repite en buena parte de los proyectos de Extremadura y del resto del Estado. Estas instalaciones suelen articularse mediante sociedades vehículo de nueva creación, muchas veces con nombres vinculados al territorio donde pretenden instalarse: Desarrollos Bioenergéticos de Extremadura Alagón, La Serena o Tierra de Barros, Iniciativas Agroambientales de las Vegas Altas o de las Vegas Bajas del Guadiana. Una apariencia empresarial local que conduce en numerosos casos a grandes grupos energéticos, aseguradoras, gestoras de activos o fondos internacionales.

Varias de estas sociedades........

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