Se mueren los ‘venancios’
Galicia Se mueren los ‘venancios’
No se ha muerto un vecino. Se ha muerto un venancio. Cuando llegamos a esta aldea de una veintena de personas nosotros sumamos dos, pero a los pocos meses, cuando se murió Venancio, se perdieron muchos más. No se murió solo un vecino, se murió el que conocía los montes y hacía la matanza, el que daba la hora al pasar saludando con su tractor, el que te cortaba la leña para el invierno, el que empleaba a dos obreros y nunca se quedaba con su plusvalía. Se murió también el que le labraba la tierra a quien no podía, el que se ocupaba de traer las castañas y comprar el licor para la fiesta de otoño. Se murieron todos y cada uno de ellos, en un mismo día, hora, segundo. En un mismo instante. Y aun así, el censo, esos fríos números sin corazón, ni sentimiento, ni hambre, ni padecimiento, solo han bajado un punto.
En la España que se vacía, se mueren los venancios. Venancio era un pilar, uno de esos que sostiene la comunidad, que entrega y nunca pide, porque tiene fe en ella. Hace falta mucha fe para seguir luchando por una tierra que se vacía. Se levantaba cada día para llevarle........
